lunes, 3 de octubre de 2011

Gente que se despierta, pero que todavía no sale del sueño.


Los estadounidenses no saben lo que quieren.
Que se organizan divino es una realidad: desde el 17 de septiembre, aglutinadísimos en Liberty Place, y con una cantidad progresiva de adeptos, se encuentran en dos asambleas diarias, duermen en Zuccotti Park, ordenan pizzas por radio en sus extraños horarios de comida y esgrimen carteles rodeando Wall Street.
¿Qué dicen los carteles? De todo.
Desde protestas por desempleo a las clásicas denuncias por el agrandamiento del agujero de ozono. Tal vez los más acertados llegan a hablar de la codicia de las empresas y la desigualdad social.  Lo cierto es que llevan dos semanas y han podido congregar a más de dos mil neoyorkinos, al principio blancos y de clase media, después de aspecto tan heterogéneo como Norteamérica misma. La irregular protesta se expandió y ciudadanos de San Francisco, Los Ángeles, Boston, Filadelfia o Seattle salieron también a las calles. No están muy seguros de qué es lo que quieren. Pero, al fin, están queriendo algo.
Salpicados por la crisis que empezó hace unos años y todavía no encuentra solución en Europa, se atropella a España y está por escupir al Euro de Grecia, algunos yankis se dieron cuenta de que algo no estaba funcionando. Se unieron mediante redes sociales en un movimiento que se hace llamar Ocuppy Wall Street (Ocupa Wall Street) y decidieron acampar cerca de la casa de la especulación mundial. Los hombres están percibiendo las repercusiones de los ajustes y empiezan a sentir la carencia, entonces es por eso que reclaman. O tal vez sea simplemente para comer, ¿por qué no?. Se los pongo de otra forma: el 15% de los norteamericanos está bajo el indice de pobreza. Si quieren se los pongo de otra forma más: cincuenta millones de ellos lo está.
Dentro de las protestas de OWS, hay muchos jóvenes que basan su reclamo en una lucha contra las grandes bancas privadas (cómo no hacer una alusión a nuestra queridísima Goldman Sachs), por los intereses elevadísimos que tienen que pagar para costear el endeudamiento para el pago de sus estudios. A mi esto me suena conocido, no sé.  Ahora bien, quiero enfocar la atención aquí un segundo.
Estos estudiantes alzan la voz a un grito no muy revolucionario, pidiendo la disminución de los intereses, para abordar su educación. No muchos piensan en sentarse a tomar un café a distancia con Obama y preguntarle qué pasó con la implementación Regla Volker que propuso hace un año atrás, o con las Bank-taxes, para empezar a acariciar los temas un poco más de fondo.
En febrero de 2010 el presidente estadounidense pedía, muy avalado por su senado al principio y muy poco votado después, que se aplicara lo que hubiese sido un interesante pequeño paso  al objetivo que nos mantiene acá sentados, discutiendo como idiotas: en resumidas cuentas los subsidios dados a los bancos drenaron gran parte del bolsillo de Obama y parece que el hombre quiso que le devolvieran un poco situando los impuestos correspondientes y mal que mal, soñando un poco para nosotros con la Regla Volker. Esta medida en teoría prohibiría las operaciones por cuenta propia a los bancos, llevándolos a ocuparse de su asunto: las transacciones con los clientes. Eliminaría a los "banksters" y cerraría la especulación, recuperaría la tasa de beneficio, las empresas no tendrían por qué migrar hacia estos pagos y listo. Qué inocente acaba de ser mi planteo, te pido disculpas, imperialismo.
Así, evitaría Obama la irregularidad financiera, que por derivaciones lógicas de nacionalidad, no puede querer evitar; léase: los vacíos que han dejado los paquetes fiscales vendidos que hoy en día hacen que dos mil estadounidenses se sienten en el punte de Brooklyn a reclamar por algo que no están muy seguros de qué es. Ésta fue, para variar, una idea más que nunca fue de todas esas que no se le ocurren. Supongo que será una cuestión de hemisferios, todos sabemos que la Comisión Europea ya está aflojando la severidad con la que planteó el Impuesto a las Transacciones Financieras.
Por supuesto, a Michael Moore ya se le está haciendo agua la boca y empezó a hablar de igualdad. Si, pero bueno, amigo, el problema no se va a atacar de raíz aun..estoy mintiendo descaradamente, el problema no se va a atacar de raíz nunca, si no Chávez ya puede estar convidándome champaña.
La industria de las hipotecas es otra que ronda los murmullos de las protestas, la industrias de los seguros también. Uno que otro anarquista del movimiento Adbusters habló de una fuerte posición de izquierda. Pero todavía no están muy seguros de si quejarse de eso y han preferido volcar su atención a la represión que sufrieron 700 de ellos ayer. Que alguien les preste un walkie-talkie a estos muchachos para que hablen con Piñeira si quieren curarse de espanto respecto a la represión.
Así van a seguir hasta "whenever", como reza el eslogan de OWS, luchando contra el 1% que se apropia, almacena y dirige la riqueza de el 99%. Esto también me suena conocido, señor Ban Ki-Moon.

Al menos ya son dos mil los que están enojados, hay que esperar a que se den cuenta por qué.